Escriben en Público:
“El resultado electoral de ayer empezó a fraguarse el 14 de marzo de 2004. Desde ese mismo día, la derecha política y mediática inició una nueva cruzada dirigida a poner en duda la legitimidad de aquella victoria del PSOE. En lugar de afrontar la autocrítica por la indigna gestión de los atentados del 11-M, el PP se obcecó en mantener prietas las filas. No fue capaz de renovar su dirigencia, ni siqueira de aparentar cierta distancia respecto a José María Aznar, máximo responsable de aquel desaguisado. Durante estos cuatro años, el PP -aunque no lo creyera- nunca se ha planteado en serio el objetivo de volver a gobernar España, sino de echar a Zapatero de La Moncloa. Y no es lo mismo. Cuando la política se guía por el rencor echa mano de cualquier arma, y tanto le sirve la utilización de las víctimas del terrorismo como la exageración permanente de la crítica al adversario. ¿Seguirá en la misma senda sólo por haber mantenido ayer la diferencia con el PSOE en votos y escaños? El PP tiene la palabra.”
Por lo que he ido escuchando, no parece que vaya a haber muchos cambios… La línea dura, abanderada por la despótica Aguirre, ya está metiendo codos para hacerse con el trono en caso de que el líder lo deje.
Por otro lado está el PSOE, a quien se le ha dado un segundo voto de confianza. La victoria socialista se ha cimentado, todavía con mayor claridad que en 2004, sobre Catalunya. Los catalanes han decidido pasar por alto AVE, inversión, infraestructuras… ¡pero ojo! Catalunya le ha dado crédito a ZP por miedo a la política anticatalana del PP, no porque apruebe al 100% la gestión que ha venido desempeñando estos últimos cuatro años, así que no se confíe. Será mejor que el presidente recuerde, durante la próxima legislatura, a quien debe su victoria; y que haga méritos para agradecerlo.
Escriben en El Periódico:
Zapatero dio ayer pistas de comprometerse a “corregir errores”, ofrecer diálogo y concluir que “los españoles han decidido abrir una nueva etapa sin crispación”. Rajoy solo prometió estar “a la altura de las circunstancias” y defender sus principios… Los militantes del PP llegados a la calle Génova en Madrid evindenciaron que, lejos de encajar la derrota siguen en pie de guerra. A las clásicas invectivas contra el líder del PSOE se sumó el grito de “Zapatero dimisión”. Consigna que, reciente el veredicto de las urnas, refleja el talante democrático de una parte de las bases del PP.

